La neuropatía periférica a menudo se manifiesta primero de formas sutiles: como una piedrecita en el zapato que no nota o un pie que tropieza constantemente con el bordillo. Es un daño nervioso que adormece la sensibilidad y debilita los músculos que le mantienen estable, afectando con mayor frecuencia a los pies y la parte inferior de las piernas. PrimeCare la trata en todo Nuevo México con ortesis personalizadas, plantillas ortopédicas y atención protésica tras una amputación.
¿Qué es la neuropatía periférica?
La neuropatía periférica es el daño o la disfunción de los nervios periféricos, la red que transmite señales entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo. Cuando estos nervios se dañan, las señales relacionadas con la sensibilidad y el control muscular no se transmiten correctamente, lo que afecta la forma en que se mueve y siente.

Problemas funcionales comunes en la neuropatía periférica
Las personas con neuropatía periférica pueden enfrentar una serie de cambios físicos que afectan la comodidad, el equilibrio y la movilidad. Estos varían según la causa, la gravedad y los nervios afectados.
- Sensibilidad reducida en los pies, las manos o la parte inferior de las piernas;
- Debilidad muscular, incluido el pie caído en casos más avanzados;
- Cambios en el equilibrio y la coordinación que aumentan el riesgo de caídas;
- Pérdida de la sensibilidad protectora, lo que hace que los cortes, ampollas o llagas por presión pasen desapercibidos.
La neuropatía periférica puede variar desde un hormigueo leve hasta una pérdida motora significativa, y afecta a cada persona de manera diferente según la causa subyacente. En Nuevo México, ofrecemos soluciones de ortesis y prótesis adaptadas a las necesidades únicas de cada paciente.
Tipos de neuropatía periférica
La neuropatía periférica puede adoptar diferentes formas. Cada tipo tiene su propio patrón que guía las decisiones de tratamiento:
- Neuropatía sensorial: Afecta a la sensibilidad, provocando entumecimiento, hormigueo o dolor.
- Neuropatía motora: Afecta a la fuerza muscular y puede provocar caída del pie o atrofia muscular.
- Neuropatía autonómica: Afecta a funciones involuntarias como la regulación de la presión arterial, la digestión y la sudoración.
- Neuropatía sensorimotora (mixta): Combina la pérdida sensorial con la debilidad muscular, un patrón que se observa comúnmente en la neuropatía diabética.
¿Qué tan común es la neuropatía periférica?
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La neuropatía periférica es una afección muy extendida, especialmente entre las personas con diabetes de larga duración. Para muchas personas, se desarrolla gradualmente y puede convertirse en un desafío constante, sobre todo cuando la diabetes ha estado presente durante años.
La neuropatía periférica diabética es una de las complicaciones más comunes de la diabetes y una de las principales causas de amputación no traumática de miembros inferiores en los Estados Unidos. Nuevo México tiene una de las tasas de diabetes más altas del país, por lo que la necesidad de una atención eficaz del pie y el tobillo relacionada con el daño nervioso sigue siendo significativa en todo el estado. Esto incluye comunidades que van desde Las Cruces y Albuquerque hasta Ruidoso y otras localidades más pequeñas de los alrededores.
Síntomas de la neuropatía periférica
Los síntomas dependen de qué nervios estén afectados y del grado de avance de la afección. Las señales comunes incluyen:
- Entumecimiento u hormigueo: A menudo comienza en los dedos de los pies o de las manos y se extiende hacia arriba con el tiempo.
- Dolor punzante o ardiente: Puede ocurrir incluso en reposo y puede empeorar por la noche.
- Debilidad muscular: Pueden provocar caída del pie, tropiezos o dificultad con tareas de motricidad fina.
- Problemas de equilibrio: La reducción de la sensibilidad en los pies puede hacer que estar de pie y caminar se sienta inestable.
- Lesiones inadvertidas: La pérdida de la sensibilidad protectora puede hacer que los cortes, las ampollas o las úlceras por presión pasen desapercibidos hasta que se vuelven graves.
La gravedad de los síntomas puede variar mucho de una persona a otra. Algunas personas se manejan bien con soportes ortopédicos y seguimiento, mientras que otras necesitan cuidados más complejos para heridas, deformidades o pérdida motora avanzada.
Causas y factores de riesgo de la afección
La neuropatía periférica no tiene una causa única. Se desarrolla cuando las fibras nerviosas se dañan con el tiempo debido a enfermedades, lesiones, toxinas o presión.

Causas comunes
- Diabetes: La causa más común de neuropatía periférica en los Estados Unidos, vinculada a niveles altos de azúcar en sangre prolongados.
- Compresión o lesión nerviosa: Los traumatismos, la presión repetitiva o las cirugías pueden dañar un nervio directamente.
- Enfermedades autoinmunitarias: Trastornos como el síndrome de Guillain-Barré pueden provocar que el sistema inmunitario ataque el tejido nervioso.
- Infecciones: Ciertas infecciones virales y bacterianas pueden afectar los nervios periféricos.
- Quimioterapia y exposición a toxinas: Algunos medicamentos y el consumo excesivo de alcohol están relacionados con el daño nervioso.
- Afecciones hereditarias: Trastornos como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth afectan la función nerviosa desde una edad temprana.
Riesgos para el pie y el tobillo con neuropatía periférica
El daño nervioso en la parte inferior de la pierna puede provocar:
- Pie caído, donde el debilitamiento de los músculos dificulta levantar la parte delantera del pie;
- Un Pie de Charcot, donde la reducción de la sensibilidad permite que las articulaciones y los huesos se deterioren sin dolor;
- Heridas que no cicatrizan causadas por presión o fricción que pasan desapercibidas.
Posibles consecuencias de la neuropatía periférica no tratada
Sin atención, la neuropatía periférica tiende a progresar y sus efectos a menudo van más allá de los pies y las manos. La reducción de la sensibilidad y la debilidad alteran la forma en que una persona se mueve y soporta su peso, lo que puede ejercer una presión adicional sobre otras partes del cuerpo.
- Daño nervioso progresivo: El entumecimiento y la debilidad pueden volverse más pronunciados y extenderse con el tiempo, especialmente cuando la causa subyacente, como un nivel de azúcar en sangre mal controlado, no se gestiona adecuadamente.
- Lesiones en los pies que pasan inadvertidas: Las heridas pequeñas pueden pasar desapercibidas y convertirse en úlceras o infecciones.
- Cambios en huesos y articulaciones: El pie de Charcot y otros cambios estructurales pueden desarrollarse cuando las lesiones no se tratan.
- Caídas y movilidad reducida: Los cambios en el equilibrio y la debilidad muscular pueden dificultar los movimientos cotidianos y aumentar el riesgo de tropiezos y caídas.
- Pérdida de extremidades: En casos graves y prolongados que involucran infecciones o mala circulación, puede ser necesaria una amputación.
¿Cómo se diagnostica la neuropatía periférica?

El diagnóstico suele comenzar con una revisión de los síntomas y el historial médico, seguida de pruebas para confirmar qué nervios están afectados y cuál es la gravedad del daño:
Examen físico y de monofilamento
Evalúa los reflejos, la fuerza muscular y la sensibilidad al tacto en pies y manos.
Análisis de sangre
Detectan diabetes, deficiencias vitamínicas y otras afecciones relacionadas con el daño nervioso.
Estudios de conducción nerviosa
Miden la eficacia con la que las señales eléctricas viajan a través de los nervios.
Electromiografía (EMG)
Evalúa la actividad eléctrica muscular para ayudar a identificar la afectación de nervios o músculos.
Diagnóstico por imagen
Se pueden utilizar radiografías o resonancias magnéticas cuando se sospecha de cambios estructurales, como el pie de Charcot.
Cómo afecta la neuropatía periférica al movimiento y al equilibrio
El daño nervioso altera la forma en que el cuerpo siente el suelo y controla los músculos que mantienen la postura erguida. Los cambios sutiles en la marcha y la postura suelen aparecer antes de que el dolor o el entumecimiento se vuelvan intensos.
- Propiocepción reducida: La falta de sensibilidad en los pies dificulta percibir dónde se apoya el peso.
- Patrones de marcha compensatorios: Los pasos más cortos y una base de sustentación más amplia ejercen una presión desigual sobre las caderas, las rodillas y la zona lumbar.
- Impulso debilitado: La afectación de los nervios motores reduce la fuerza en la pantorrilla y el pie.
- Tiempo de reacción retardado: Las señales más lentas dificultan la recuperación ante un tropiezo.
- Fatiga al caminar: Se requiere más esfuerzo para mantener el equilibrio, por lo que las distancias cortas resultan agotadoras.
Tratamiento para la neuropatía periférica: ortesis y prótesis

El tratamiento depende de la causa subyacente y del grado de avance de la afección. Para muchos pacientes, el tratamiento incluye el uso de soportes y ortesis personalizadas, además de abordar la afección nerviosa subyacente. Cuando ya se ha producido una amputación, la atención protésica puede ayudar a recuperar la movilidad mientras se protege el miembro residual.
Ortesis para neuropatía periférica
- Una Ortesis tobillo-pie (AFO): Proporciona soporte al tobillo y al pie en personas con pie caído o debilidad en la dorsiflexión, ayudando a que el pie no arrastre al caminar.
- Plantillas ortopédicas para diabéticos: Redistribuyen la presión por toda la planta para proteger los pies entumecidos de la fricción y las úlceras por presión.
- Una férula nocturna: Mantiene el rango de movimiento del tobillo y ayuda a prevenir la rigidez en los músculos debilitados.
- Un Ortesis supramaleolar (SMO): Ofrece un soporte leve para el tobillo en niños con neuropatías hereditarias que requieren una ortesis de perfil bajo.
Prótesis para amputaciones relacionadas con la neuropatía
Cuando la neuropatía periférica deriva en una amputación de pie o pierna, la atención protésica ayuda a recuperar la movilidad y la independencia:
- Prótesis transtibiales: Sustituyen la parte inferior de la pierna conservando la rodilla, lo que permite un patrón de marcha estable y eficiente.
- Prótesis parciales de pie: Restablecen la longitud del pie y favorecen el equilibrio en pacientes que conservan una parte del mismo.
PrimeCare Prosthetics ofrece ortesis y soportes personalizados para personas con neuropatía en todo Nuevo México, además de dispositivos protésicos para quienes han sufrido una amputación de pie o pierna. Los encajes se moldean en nuestras instalaciones, el ajuste se verifica en la clínica y las visitas de seguimiento se programan según la evolución de su extremidad.
Tratamiento médico y estilo de vida
- Control de la glucemia: Fundamental para ralentizar la neuropatía diabética y reducir las complicaciones.
- Medicamentos: Puede ayudar a controlar el dolor neuropático bajo la supervisión de un médico.
- Fisioterapia: Aumenta la fuerza y mejora el equilibrio y la marcha.
- Revisiones diarias de los pies: Esencial para detectar cortes, ampollas o puntos de presión a tiempo cuando la sensibilidad está reducida.
Un enfoque de equipo para el tratamiento de la neuropatía periférica
El tratamiento de la neuropatía periférica suele involucrar a más de un profesional. La coordinación evita que los problemas menores se conviertan en graves.
- Médico de atención primaria o endocrinólogo: Gestiona la afección subyacente, especialmente la diabetes.
- Podólogo: Se encarga del cuidado de las uñas, callosidades y control de heridas.
- Protesista y ortesista: Ajusta soportes, calzado a medida o atención protésica.
- Fisioterapeuta: Desarrolla fuerza, equilibrio y mecánica de la marcha.
En PrimeCare, colaboramos estrechamente con sus otros proveedores de salud para asegurar que su atención ortésica o protésica se integre perfectamente en su plan de tratamiento general.
Atención a largo plazo y seguimiento
El daño nervioso evoluciona y los soportes deben adaptarse. Un ritmo de seguimiento constante mantiene el plan alineado con la evolución real de la afección:
- Visitas rutinarias para revisar el ajuste, el desgaste y el estado de la piel;
- Ajustes ante cambios en el nivel de actividad, peso o forma del pie;
- Reemplazo de liners y accesorios según su propio calendario;
- Un camino claro hacia la atención protésica si la amputación llega a ser necesaria.
Esperar a que aparezca dolor o una herida antes de volver puede derivar en un tratamiento más extenso y costoso que una revisión rutinaria.
